No era lo que esperábamos, no fue lo que vinimos a buscar.
Se juega la revancha de nuestro partido anterior y ahora venimos reforzados. Marioñu se suma al equipo y hasta el empleado de Nefta va a jugar con nosotros.
El futbol nos ha traído al barrio El Codito en el norte de la ciudad, una cancha llamada Wembley en la calle 188 se convierte oficialmente en el lugar más al norte donde hemos jugado. Una buena cancha ubicada en medio del barrio y un potrerito, sin parqueadero y con indigentes durmiendo en los alrededores, ellos cuidaran los automóviles nuestros.
Otra vez jugaremos fútbol 9, o al menos intentamos jugar ya que no pudimos hacer mayor cosa, la impotencia nos ganó ante el mismo equipo, de nuevo fusilado con jóvenes que molieron a patadas al empleado de nuestro patrocinador y al primogénito de Filet Mignon.
Superados en todas las líneas, perdimos estrepitosamente y algo se rompió, nadie dijo nada, nadie cuestionó nada, pero desde ese día, las ganas de jugar se acabaron para todos.
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