miércoles, 12 de diciembre de 2018

El Renacido


8 de diciembre, justo un año después de la despedida de La Puya, en lo que fuera el partido más importante en la historia de este blog, nos juntábamos para un nuevo partido contra los alemanes, nuestros rivales de siempre. Pero esta vez, tendríamos un par de mega novedades, el regreso de Checho a suelo Bogotano y por supuesto el retorno al futbol activo de Chavito.

Estas fueron las alineaciones:
LHEMI
LHEMI: Dj Pinilla, Jancker, Chavo, Checho, Marioñu y defenzor.
Los Alemanes: El Kaizer, el Teuton, el de los enganches siempre para la derecha, Andrés y los otros 3 que no recordamos su el nombre.

Están leyendo bien, es el regreso del Chavo a las canchas quien debuta en este blog contándonos de su puño y letra, su propia experiencia:
"Piso la cancha número 3 después de un año y dos meses. Lesión grado 2 en ligamentos externos de la rodilla derecha me impedía disfrutar de los lunes festivos de futbol y amigos. Me he preparado para este momento, recorridos en bici y carreras 5K han sido parte de mi entrenamiento. Tengo miedo, no quiero volver a pasar por lo mismo; profundo dolor, y meses con muletas. Aun así, estoy profundamente emocionado por estar enfrentando de nuevo a los acostumbrados rivales germanos. Ajusto la rodillera y aprieto la tira inferior, al hacerlo recuerdo la banda que usaba en la misma rodilla la brujita Veron, el recuerdo me empodera, aprieto los dientes y arranco a correr.
I will be King (de esta cancha)
And you, you will be Queen (de mi reino pecosa hermosa)
We can be heroes just for one day

No sale Chavito, pero si jugó
Movimientos torpes, inseguridad para ir al choque, falta de ritmo, son las principales características de mi juego, aun así, siento que estoy respondiendo con las exigencias del encuentro. No quiero usar mi pierna derecha en lo posible, es la izquierda la que ha cobrado protagonismo haciendo pases. De repente el juego brinda una pelota dividida que exige remate diestro, pero esta vez no lo dudo y pateo, la sangre ha vuelto a hervir dentro de mí, el primer golpe de empeine después de tanto tiempo y la rodilla ha respondido, me agacho y la beso, agradeciéndole por estar mejor de lo que pensaba.
Sobre un poco más del medio tiempo, recibo un pase que me deja cara a cara con el portero, sin mirarlo saco un remate templado a quema ropa que infla la malla, apretando ambos puños vuelvo a sentir, vuelvo a vivir, que alegría y emoción pura haber anotado un gol de nuevo. 

El enfrentamiento llega a su fin, me tiro al piso boca arriba, miro al cielo en agradecimiento y levanto los brazos como si hubiéramos ganado la copa. Celebro, no solo el sabor de la victoria, también el regreso a la cancha junto a mis hermanos de infancia. Sonrío como niño que acaba de cumplir un sueño, no importa nada más, soy feliz.
En serio, Chavito si jugó aunque no sale en fotos jugando


Nosotros sobre el partido queremos decir que fue un partidazo, se remontó históricamente a punta de garra y futbol. Jancker a pesar de su gota, puso el talento que Monzón nunca demostró, Marioñu la fuerza y el perrenque necesario para nos oslos agarrrlos sino superarlos, defenzor anotó un golazo de cabeza (modestia aparte) tras un tiro de esquina, DJ Pinilla manteniendo el nivel cual Goycochea en 1989, y la sorpresa de la jornada, Checho a.k.a Donald Trump, quien se jugó la vida en cada pelota y mostrando avances futbolísticos notables, emergió como la figura de la cancha.


Eso sí, pareciera que el Chavo está bien de la rodilla, pero no de los ojos, ya que en múltiples ocasiones le negó el balón al venido de Melmac, quien, a pesar de estar solo en el lateral izquierdo, veía como nunca le llegaba la pelota. Al disculparse, por no pasarla, le dice “es que no lo vi”, cuando Limburguer tiene una camiseta naranja, ¡¡¡NARANJA!!! Esa disculpa no la da ni El Kaiser, cuando no le hace pases a nadie.

Terminando el partido, Jancker intenta homenajear al difunto Belisario Betancour, con un tiro parabólico sobre el arquero, un poema con su pierna encendida, al cual le faltó una gota para entrar en cancha, quizás unos 30 cm de calabresa le faltaron (o sobraron en su caso), para celebrar en honor al godo que lo inspira al escribir en este blog.

El partido cierra con victoria contundente para el LHEMI y la tranquilidad de El Kaiser que esta vez no golpeó ni hirió a su jefe, otra semana de trabajo asegurada para el lasallista.


El tercer tiempo es necesario y por eso cerramos el año, con un par de cervezas, recordando viejos tiempos y celebrando la alegría de estar juntos de nuevo.

Donald Trump leticiano junto a sus ministros.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Jugando Fútbol en la casa de Blanka

Cientos de horas acumuladas sentado frente a la consola del Súper Nintendo, tal vez tratando de escapar de la monotonía de los deberes escolares, habían logrado forjar muchas habilidades en los incipientes videojuegos de la época.
Los preferidos, sobra decirlo, eran International Superstar Soccer Deluxe y FIFA 97. Juegos de fútbol realmente básicos, pero con una experiencia de simulación notable tanto en consola como en computador. Éramos felices con tan poco.

Si bien es cierto que los juegos de deportes fueron los favoritos, otros tantos como los de lucha fueron un increíble descubrimiento. Cascarles a los amigos por medio de personajes ficticios era una sensación placentera, como suponemos sentía Mc Gyver al entrar en una ferretería. 

Fue entonces que el reconocido Street Fighter se convirtió en uno de los preferidos de este servidor. Este videojuego fue una creación de la compañía japonesa Capcom, quienes inspirados en la coyuntura de la Guerra Fría, hasta entonces una fuente inagotable de series, películas y juegos lograron desarrollar un novedoso producto. Sin embargo, no es propósito de este blog recordarles las extensas clases de Sociales del profesor César Lozano en el cada vez más lejano 1998.


En días recientes, cuando me encontraba en el exuberante Amazonas realizando diversas actividades, que serán ampliamente relatadas en otra entrada; se me informó que por fin había llegado el transfer desde la Capital de la República, el cual me habilitaba para jugar como extracomunitario Lasallista en el equipo Jungla Motos, propiedad del Patrón. Si, el mismo que cada mañana como un sagrado ritual estira su mano hacia las partes nobles de sus empleados, para preguntarles como están de tripa.

El partido de fútbol 5 es un tradicional evento local que se lleva a cabo todos los martes en la noche y que tiene como rivales a dos de los almacenes de repuestos para motos más reconocidos de Leticia, el gigante COMERCO y el emprendedor Jungla Motos.  Un encuentro que por donde se le mire es cada vez menos amistoso. 
Al subir a la oficina para refrescarnos con el aire acondicionado y con una gélida gaseosa de guaraná, nos sentamos junto al Patron para elaborar la lista de convocados y del quinteto inicialista que llevaría en sus hombros la responsabilidad de mantener el invicto frente a los vecinos. 
Al caer la tarde, contemplando con mis ojos el embarcadero de la ciudad de Tabatinga, se me ocurrió dejar volar la imaginación y hacer un ridículo símil. Pensaba en ese videojuego de mi adolescencia y lo asociaba con el partido que estaba a escasas horas de empezar. Sería una batalla épica en la cuenca del río Amazonas, así como lo hacía Blanka. Esa peliroja bestia mutante de Street Fighter que tenía como hogar un palafito junto a un enorme árbol en donde se enrollaba una intimidante anaconda.  Ahí me encontraba para hacer respetar ese escenario que tantas veces vi a través de la consola.
Leticia!
Luego de semejante engalochada, pienso yo, producto de los medicamentos que me fueron suministrados para contrarrestar los efectos de la Hiperuricemia originador de la crisis gotosa que me afectaba el pie izquierdo, nos dirigimos velozmente en la camioneta Duster Oroch también propiedad de El Patrón para cumplir la cita con el dios redondo.

El primero en arribar había sido como no, el profesor Checho, personaje muy popular en todo el trapecio amazónico por su peinado al estilo Donald Trump, sobra decir que es un asiduo visitante de los bebederos tripartitos para relajarse de sus funciones como docente y repartidor de Rappi.

El desfile interminable de motos en el improvisado parqueadero del negocio de las canchas sintéticas hacía prever que nadie iba a faltar para la hora del partido. Es un ritual semanal al que asisten religiosamente, y esta vez no iba a ser la excepción, por eso se decidió a último minuto autorizar un 6 vs 6.

El equipo Jungla Motos con sendos petos amarillos, formó con: Juan, Rosby, el mecánico y los lasallistas Checho, El Patron y Jancker.   El rival bajo las órdenes de Tico, saltó a la cancha integrado por los empleados de COMERCO. 

De entrada, me sorprendió el alto nivel de juego y la incesante movilidad, todo esto a pesar de la altísima humedad que nos acompañaba a esa hora de la noche.  Como fiel representante de los cachacos, el clima de la selva tropical me fue fundiendo sin piedad.

El marcador no se mueve en los primeros 10 minutos, es evidente que los contrincantes se conocen a fondo. En una jugada aislada, el Patron rompe el celofán como es costumbre, un fortísimo remate fuera del área que pone a celebrar a los de Jungla.  Como una buena pelea de pugilistas, el rival a continuación marca el empate, Jungla responde con gol de Checho y sin darnos cuenta empareja Comerco.  Un toma y dame que no da descanso.

Mi pie izquierdo ya no da más tregua debido a la crisis gotosa, cada vez que intento correr me duele profundamente, así como a los santafereños les lastima el #HenryRojasDay  Por eso me ofrezco para ir al arco para de algún modo ayudar al equipo, para mi sorpresa no lo hago del todo mal y salvo algunos goles.

Con poco más de quince minutos para el fin del partido sacamos ventaja 5-4 y la victoria parece estar cerca.  El Patrón ordena sus fichas y decide que los últimos diez minutos yo debo estar en cancha y no salir huyendo como Fernando Gago en la final de la Copa Libertadores.  Le hago caso a pesar de mi negativa, intento jugar cojeando para hacer algo de estorbo para no desentonar, pero es infructuoso, me cuesta hacer un simple pase. 

De reojo veo el marcador electrónico y el gol de diferencia se mantiene, restan 2 minutos y 50 segundos, deseo con ansias que suene la chicharra y se termine este encuentro. Pero estoy condenado a ser protagonista. Un balón enviado por el arquero rival, fruto del desespero de luchar contra el cronometro es disputado en las alturas por 4 jugadores, dos atacantes y dos defensas dentro de los que me encuentro, intento rechazar con la cabeza para enviar el esférico a un costado, pero el balón rebeldemente golpea mi sien derecha con rumbo hacia nuestra portería, el arquero descolocado no puede corregir su posición y la pecosa infla la red para alegría de los jugadores de Comerco.  Un empate que emputa.  No hubo tiempo para más y se sella el marcador en 5 iguales. Me invade una mezcla de rabia, dolor y decepción.




Camino a casa el Patrón me dice en tono irónico y burlón, que para que no me siga jodiendo la gota, no me va a dar más calabresa congelada… Yo sonrío tímidamente mirando hacia un costado por la ventana de la camioneta, quiero llegar y descansar, pero una pregunta desafiante me devuelve el ánimo: ¿Perrito, ahorita echamos una horita de Play?  Le respondo que sí, que lo voy a atender como siempre.  Otra vez ahí sentado frente a una consola de videojuegos.

"Blanka" la inspiración capilar de Chechito