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jueves, 25 de abril de 2024

La batalla de Paso Fino

La primera vez que presencié una pelea en vivo y en directo, tenía unos 11 años. Ocurrió en el asadero "El Motorista", ubicado en la esquina de la calle 63 con carrera 60, dónde ahora está la biblioteca Virgilio Barco. En esa época, algunos inescrupulosos montaron un negocio de venta de carne a la llanera y de chigüiro en terrenos de uso público, destinados al goce de la colectividad bogotana, según se contemplaba en lo que anteriormente era la UPZ 104. Para entonces, mi papá con unos 43 años de edad, o sea casi con la edad de los veteranos que hoy leen este pasquín de blog, se enfrentó a puño limpio con el “cuidador” de carros del establecimiento. Un tipo que a consecuencia del abuso de alucinógenos, pedía monedas so pena de rayar los vehículos para quienes osaran negarse a sus exigencias. 

La situación no terminó bien. A pesar de su deplorable estado, el loquito "cuidador" tenía tal destreza que respondía con facilidad cualquier intento por ser agredido a golpes por parte de un padre de familia promedio. Y es que resultó, que aquel trastornado y problemático personaje era ni más ni menos que un campeón mundial de la categoría Wélter Junior, un demoledor conocido como Antonio Cervantes “Kid Pambelé”.

Aquellos que lo reconocían le daban dinero con un poco de pesar, pero para quienes pasaba desapercibido, como era el caso de mi papá, decidieron irse a dar en la jeta con ese negrito agresivo antes que pudiera dañar su más precioso tesoro: Su lujoso Chevette modelo 86. Al verlo pelear, a Pambelé por supuesto, era fácil saber que había sido un tipo brillante en el deporte de las narices chatas; una gloria del deporte colombiano llevada del putas.

Foto tomada de El universal.com.co
Foto tomada de eluniversal.com.co

Quién se iba a imaginar que 30 años después de este suceso, estaba a punto de perderme la pelea del siglo, o bueno me la perdí presencialmente, pero no en la narración de los hechos:

Todo comenzaría realmente en el paradisíaco destino de Tulum, en la Riviera Maya mexicana, donde el gran Nefta asistiría al Zamna, un festival de música electrónica donde se reúnen en su mayoría personas no heterosexuales de bastante dinero. Allí mismo, no sabemos como, ni queremos saber en cuales circunstancias, el joven del LHEMI conocería a un grupo de bogotanos que en medio de la euforia y del espíritu de la libertad prometieron volver a verse en Colombia, tal vez compartiendo una cerveza en Teatrón, o reuniéndose para jugar un partido de fútbol. 

Así fue, pasados unos días, se anunció vía whatsapp la convocatoria para el partido contra los amigos de Nefta. La cita sería el jueves 8 de febrero a las 8 PM, en un lugar muy lejano para quienes nos leen, en su mayoría estrato tres. Se trataba de unas canchas sintéticas al norte de la ciudad, llamadas Paso Fino, nombre que caería perfecto para la destreza que se debía tener para no irse de bruces en una grama que lucía nuevecita pero muy resbalosa producto de los encharcamientos de la incesante lluvia que acompañaba la noche.

Los lasallistas se las habían ingeniado para llegar al destino, unos en su propia moto, otros en Uber y algunos con la camioneta abarrotada hasta la barra de cambios, cogiendo la destapada como les gusta. En fin, lo importante era cumplir la cita con el esférico. A la cancha arribaron siete guerreros, a la espera del impuntual defenzor para completar el equipo. De cualquier modo, se dispusieron a jugar con; Ñoño en el arco, una línea de 3 zagueros muy bien organizada con Ñohan por izquierda, Marioñu por la derecha y el Chavito como líbero, y mas adelante, otra línea de 3 con Flórez, Nefta, y el fabuloso, pero desapercibido regreso de "El Kaiser" Romero.

Una de las primera jugadas consistió en un remate fuera del área que Ñoño sacó espectacularmente. Se auguraba una gran noche para el experto en derecho urbanístico, pero todo sería un espejismo de lo que se vendría, el cuidapalos regaló varios goles por la imprecisión que tuvo en el primer pase, fue una ilusión fallida, como cuando Filet Mignon y Chavo compraron boletas para el Jamming Festival.

Los minutos iniciales fueron prometedores, se había propuesto un esquema defensivo con algo de toque toque para luego atacar con contundencia. De alguna forma se tenía que contrarrestar que el equipo rival tuviera una década menos en la cédula, un estado físico notable y una coordinación admirable. Era difícil de primerazo mantener ese ritmo, pero había que hacerlo, no se podían otorgar ventajas si se quería dar partido. Pero las cosas se pondrían feas, era evidente que el adversario se  juntaba a chutar la pecosa con frecuencia y lo hacían bien.  De los 8 manes, por lo menos 7 jugaban todos los días, los tipos tenían cancha y lo estaban mostrando con holgura.

Al parecer todo estaba en contra para los pupilos del Hermano Niky. Descoordinación, bajo estado físico, nerviosismo, y sobre todo, algunos quebrantos de salud como la gripa de Marioñu y los problemas gastrointestinales de Ñohan que lo tuvieron todo el día como dispensador de Milo.

Era difícil contener la embestida del rival y por eso la  ventaja se hacía cada vez mas grande en el marcador. Llegaban tocando y con pases filtrados que entraban como un jab a Ñoño, que se veía totalmente vulnerable. La línea de 3 defensiva que al principio lucía bien, terminaba sin respaldo, hecha pedazos por el contendor. 

El Chavito portando la calidad del equipo se destacaba en medio de la desazón, Flórez metiendo ganas como si estuviera en un ironman, "El Kaiser Romero" con sus clásicas pisadas y toque de balón fue clave hasta que la altura lo afecta a tal punto que terminó anotando un autogol; y Nefta como delantero clásico hizo un par de goles a pesar que no bajaba, no pasaba la línea de la mitad, y se dedicaba a posar para las fotos que le hace su novia.

Desde afuera, defenzor trata de guiar a los vestidos por Tilcia Sports, les avisa cuando tienen jugadores por la espalda, les empieza a gritar, pero los lasallistas están abrumados, no hablan, no gritan, no se putean, se ven superados hasta en lo emocional. Defenzor se está cambiando, va a entrar al minuto 32 para reforzar a ese remedo de equipo, de repente hay una jugada cercana y un personaje golpea su maleta y le grita algo incomprensible. El partido cambia de tónica, nos están canchereando y humillando. Se rompe una de las reglas no escritas pero básicas del fútbol de barrio, "si vas goleando a tu rival  no te burles de él". Se gana con respeto o de lo contrario todo puede terminar mal.  

No obstante, el graduado de la Sabana ingresa al gramado e inmediatamente se va al suelo como la popularidad de Petro. La gramilla recién instalada pero encharcada le juega en contra. No lo había previsto, así como suele ser todo en su vida.

desde los apartamentos se vio todo
El partido continuaba con relativa normalidad, nos seguían anotando, la impotencia por no tener el balón creaba desespero, nos cogieron de parche, como en una jaula de pájaro moderna. Los cambios no se hicieron esperar, pero ojo, cambios posicionales nada más, por eso Florez va al arco y defenzor va como delantero, pero éste sólo sabe cometer faltas sin sentido, especialmente una zancadilla para alias “El Profe” como llamaban al contacto de Nefta, una clara infracción, que fue reclamada con vehemencia. Los últimos minutos son vertiginosos, tratamos de apretar para conseguir algún gol, tanto así que el señor locutor hace una cuenta matemática apropiada para el puesto que ocupó en el ICFES: asume que si hacemos un gol por minuto podremos empatar, por supuesto la cuenta es incorrecta, vamos 12-1 y solo restaban 6 minutos. ¡Vamos muchachos que no nos vamos a dejar! gritaba como loco el cancerbero. Contra todas las apuestas, parece funcionar, hacemos 5 goles en 4 minutos.

Puede que no nos crean, pero los lasallistas no nos rendimos a pesar de la adversidad,  por eso seguimos luchando por empatar un partido para el olvido. Jugada saliendo con balón dominado que se va larga en esa cancha resbalosa, defenzor intenta recuperar la pelota pero estira demasiado su pierna y se lo lleva por delante, es un guadañazo en la espinilla de “El Profe”, parece que es sin querer pero es más producto de la frustración.Hay un reproche que queda en nada, pero el tipo es bocón, es fastidioso, es sobrador, nos ha venido cantando los goles en la cara y ahora sigue y sigue reclamando hasta casi putear a nuestro amigo. Es inevitable, ya se han calentado los ánimos.

Defenzor extrañamente está fuera de sí, no importaba que “El Profe” tuviera una chaqueta de Millonarios, lo estaba viendo más como un enemigo que como un oponente, había conseguido colmar su paciencia. Las circunstancias del partido lo llevaron a responder verbalmente a las provocaciones del que parecía ser un ñero con plata. Le pide a Ñoño que haga rápido un saque de banda mientras gritaba de manera sarcástica ¡No los toquen, no los toquen! Arguyendo que los rivales iban a reclamar el mínimo contacto físico como una falta, como unas locas, como si fueran Villalobos.

El rival se calienta, sigue vociferando y todo culmina en el punto de ebullición; aprovecha un balón dividido para entrarle a defenzor con los taches arriba, fue una "caricia", como la patada de De Jong a Xabi en el Mundial de Sudáfrica, le entró rabón, le dio con toda deslealtad y ahí fue Troya. Nuestro amigo se levanta casi como puede, pone su humanidad delante de alias “El Profe” para enfrentarlo con rudeza por esa peligrosa levantada, pero en su lugar lo que recibe es un golpe en su rostro. defenzor se sale de casillas, tiene la guardia baja y poseído por un Kid Pambelé en las drogas le intenta responder con un gancho, pero no logra conectar, el Chavito trata de contenerlo sin mucho éxito, le grita al oído técnicas de meditación y le propone hacer "el saludo al sol". La rabia lo consume como nunca se había visto, como dicen por ahí "es tan fácil caer cuando tu quieres, es tan fácil perder toda razón".

Todo se va a la mierda, queda un minuto por jugar, pero es lo de menos, Marioñu indignado salta con toda su fuerza a empujar a uno de los chinos rivales, los empellones e improperios van y vienen mientras cada equipo estaba dispuesto a darse en la jeta por su amigo. No hay duda que se había desatado la batalla de Paso Fino.   

Luego del fin del partido y de que se terminara ese bochornoso espectáculo pugilístico que resultó con dos fecha de sanción para el protagonista, los nuestros se retiraron a un costado de la cancha para evitar otra reyerta, se hicieron junto a unas gradas para vestirse y conversar sobre lo sucedido. No obstante  vieron como se acercaba lentamente la ahora denominada “Barbie” antes conocido como “El Profe” para en principio ofrecer disculpas pero a su vez tirar algunos dardos venenosos mientras le estrechaba la mano a los del LHEMI. Son cosas del fútbol que quedan ahí, nos comemos el orgullo, actuamos con caballerosidad y gallardía para darle fin al primer asalto, pero el tipo no se calla, es supremamente cansón y está encendiendo la chispa nuevamente con sus comentarios. Marioñu ya no lo soporta, se para desde el tercer escalón, lo encara y le grita: ¿¡Lo toqué, lo toqué perro!? ¡Ábrase! Todo eso en tono rudo y amenazante, pero imaginemos la escena con Marioñu medio empeloto en unos calzoncillos amarillos de Bob Esponja y una pañoleta del Renegado. "La "Barbie" todo cagadito solo se le ocurre responderle que había venido por el dinero de la cancha.

Para cerrar esta extensa entrada, es claro que este cuento quedará en la memoria colectiva, por su protagonista. Estamos hablando de un momento trascendental en la pacífica vida de defenzor, quien ha dado y recibido sendos golpes pero todo en medio de los pogos en los conciertos fictis que asiste con regularidad, pero jamás lo habíamos visto como un tropelero en un partido de fútbol.  Aunque es probable que después haya querido olvidar lo sucedido, así como olvidamos felicitar en su cumpleaños a Alejo Vergara el pasado 7 de febrero. ¡Feliz Cumple Potro!

Nosotros (defenzor y yo) creemos que es un relato significativo, construido con la ayuda de todos los lasallistas presentes en esa cancha,  quienes desde su punto de vista escribieron o nos enviaron su audio para nutrir con detalles lo acontecido. 

Tomando pola con el ganador por decisión unánime
Es a todas luces una gran historia para la carpeta de anécdotas del LHEMI, que muy seguramente  seguiremos recordando cuando nos reunamos a echar pola, pero ante todo fue un evento crucial en el que quizás yo hubiera querido estar presente para respaldar a mi amigo, así como lo hice sin mucho éxito en la pelea que mi papá tuvo con Pambelé.

martes, 12 de marzo de 2024

Buscando a Suky

Por Jancker: 

Muy temprano en la mañana del 12 de marzo de 2024 entró al grupo de WhatsApp del LHEMI, un mensaje por parte de Lumi donde brevemente nos informaba que la noche  anterior había sido víctima del hampa en una de las calles capitalinas.

El escalofriante texto tuvo que ser leído dos veces por los miembros del grupo, la primera vez por asombro, y en la otra ocasión ya con los lentes puestos para poder leerlo correctamente, especialmente a quienes somos víctimas de la presbicia como consecuencia del envejecimiento prematuro de los nacidos en los cada vez más lejanos años 80s del siglo XX.

El mensaje de alarma, pero al mismo tiempo de tranquilidad, rezaba lo siguiente: “Perritos, les tengo la noticia mala de la semana. Ayer, devolviéndome en el carro, luego de dejar a mi mamá en su apartamento, me robaron el carro. A la altura de la Avenida calle 34 con carrera 19, después del Concejo de Bogotá. Lo más difícil del tema es que en el baúl iba mi perrita Suky, y los ladrones se la llevaron. A mi no me hicieron nada. Y el carro está asegurado” 

De inmediato, una cascada de mensajes de solidaridad y apoyo hacía Lumi llenó el chat del grupo. Alguno por ahí lamentó no tener la posibilidad de hacer justicia por mano propia contra el grupo de delincuentes, tal vez como consecuencia de la impunidad que aqueja a nuestra ciudad.  Después de conocer grosso modo los móviles del hurto, saber que la integridad de Lumi estaba intacta, salvo un moretón en su rostro por el golpe de la cacha de un revólver 38 Smith and Wesson del especial, el foco de atención estaba en la recuperación de Suky.

Se trata de una perrita de raza Husky de 3 años de edad, quien hace parte de la familia González Rodriguez, y es pieza fundamental de la vida de cada uno de sus miembros. Darla por perdida simplemente no era una opción para ellos. 

La búsqueda empezó a través de las redes sociales, especialmente con un anuncio en Facebook dónde se daba una información básica de su desaparición y un número de celular en caso de contacto. Una acción normal en un país medianamente decente, pero no en el nuestro, que lo convertiría rápidamente en “Bocatto di cardinale” para timadores y avivatos que intentaban sacar provecho de la desesperada situación. Incluso hubo quienes se hicieron pasar como productores de la emisora Tropicana o locutores oficiales de Win Sports.

Las horas transcurrían sin novedades. La espera de noticias taladraba el corazón de sus dueños  que veían cada vez más remota la opción de dar con el paradero de su querida mascota en una urbe como Bogotá. Era tan difícil como encontrar un santafereño en un día de clásico.  

A pesar del desasosiego, un mensaje cambiaría el rumbo de esta historia. Una mujer de nombre Lizeth o Julieth hace una publicación en redes sociales donde  argumenta tener en su poder a una perrita de rasgos similares a Suky, y como prueba de ello adjunta algunas fotografías. De inmediato Lumi entabla conversación con ella. Palabras contundentes y la voz gruesa que lo ha caracterizado desde la pubertad le sirven para dejarle en claro a su interlocutora que no se va a dejar chantajear en caso de ser una estafa. No obstante, la información parece ser veraz y decide contarlo en el grupo de WhatsApp para encontrar apoyo. Es bien sabido que los del LHEMI, si algo tenemos es sentido de compromiso y servicio. No en vano, hace parte de los valores que nos inculcaron en la estrella lasallista durante nuestra formación. Por ello, los mensajes inundaron el chat ofreciendo su colaboración, sus carros, sus motos, todo el respaldo necesario para acudir a la cita en búsqueda de la perrita. Hasta el mismísimo mago Tabares, aún extasiado por la celebración de su cumpleaños se ofreció a ir desde la calle 170 con Autonorte hasta el centro en su bicicleta sin sillín con tal de ayudar. Un berraco. 

El operativo que fue bautizado como operación rescate a Suky estaba en marcha. A la localidad de Fontibón se desplazaban Lumi, un teniente del Gaula, otro del F2 en caso de no dejar testigos, y el Chavito, que no tuvo tiempo de cambiarse el bicicletero de la clase de yoga que estaba dictando en ese momento. 

Siendo las 9:37 de la noche, entró el mensaje que todos estábamos esperando. Una foto de Lumi junto a Suky.  ¡Lo habían logrado!  Algo increíble de verdad, las felicitaciones no se hicieron esperar. En la imagen se veía que Lumi hablaba por celular, muy seguramente con Sofía dándole la buena nueva de la recuperación de la perrita, y a su vez explicándole todavía que la ubicación que le envió para reportarse desde el barrio Santa Fe fue desde una estación de policía, y no de cualquier otro lugar con luces de neón.

Desde aquí le mandamos un mensaje de solidaridad a nuestro gran amigo Lumi, nos alegra de sobremanera que esté bien luego de esta horrible situación. Lo material se recuperará con certeza, pero lo más importante para él, su familia, y todos nosotros es que Suky a diferencia de Hachiko, pudo tener pronto reencuentro con su amo.


viernes, 19 de noviembre de 2021

La vida después del Káiser


Dicen que uno no debe regresar a los lugares donde ha sido feliz. Sin embargo, en medio de tanta incredulidad, el Káiser Romero volvió en días pasados a Alemania, país que lo había acogido con los brazos abiertos durante un largo tiempo. Hay valor y gallardía en tomar esa decisión, nunca será fácil dejar el país, el trabajo, la familia y los amigos por apostar todas las fichas en un nuevo comienzo, un amanecer que curiosamente será en Berlín, una ciudad que, si sabe muy bien que significa eso, volver a empezar

.No queda duda que el Káiser partió al viejo continente de manera misteriosa y un poco silenciosa, tal vez no le quería comentar a los lasallistas sobre sus futuros planes, pero en realidad poco importa, siempre le desearemos lo mejor. Aunque también es verdad que somos egoístas por naturaleza y siempre queremos que nuestros amigos sean felices a nuestro lado, que, si la pasan bien, sea con nosotros.  A veces nos cuesta hacernos a la idea de que estarán construyendo su vida en otra parte.

Es por todo esto, que escribir esta entrada del blog se había convertido en un homenaje a la procrastinación. No sabemos si se trataba de un amasijo de pereza y nostalgia que no nos permitía empezar a plasmar lo que vivimos en nuestro más reciente partido de minifútbol, el cual en cierto modo se convirtió en una despedida para nuestro amigo.

La cita se había pactado para el viernes 15 de octubre a las 10 de la noche ¡hágame el favor! El horario más patético que se haya podido encontrar. Pero bueno, había que asistir a como diera lugar, pese a que algunos lasallistas fueron encontrados tomando cerveza en una tienda cercana en la previa del cotejo, sin haberse dado cuenta que caía una breve llovizna sobre el occidente capitalino y que las nubes que se formaban amenazaban con romper el cielo. Se avecinaba un verdadero torrencial.

La gélida noche hizo presencia en las instalaciones de Compensar, y allí mismo junto a los casilleros de madera donde los equipos dejaban a guardar sus pertenencias, ocurrió el evento más jocoso de la noche, defenzor cambiándose bajo una sombrillita para intentar protegerse de la incesante lluvia. La misma que al cabo de unos minutos se convertiría en un impresionante vendaval que por poco alcanza nivel de granizada.

Iniciaba el partido en medio de una borrasca que prácticamente no dejaba ver más allá de dos metros a cada jugador, tanto así que el Patrón, recién llegado de tierras amazónicas para reforzar este remedo de equipo colegial, salía huyendo para quien sabe dónde para resguardarse de tamaña cantidad de agua se cernía sobre nosotros a esa hora del crepúsculo.

Sin más reparos, el equipo LHEMI que estuvo conformado por Lumi, Anés, Johan, Marioñu, defenzor, El Patrón y Jancker le iba a dar juego a los alemanes del Sprach Institut, jóvenes talentosos para el fútbol y grandes conocedores del idioma y la cultura germana; no como los estudiantes de la Escuela de Policía Simón Bolívar de Tuluá, quienes usaron emblemas nazis en una actividad de carácter pedagógico. ¿Tendrá algo que ver Alejo Vergara en todo esto?

Lo cierto es, que en la parte deportiva la realidad evidentemente era otra, mucho desorden, poca precisión en los pases y una patética condición física fueron diluyendo las aspiraciones de los del corazón henchido. El rival era superior y había que reconocerlo.

Tanto así que dos de los nuestros ni siquiera llegaron, o bueno si llegaron, pero se quedaron escampando dentro de sus vehículos. Se trataba del Chavito y del cuñado de Marioñu, quienes como buenos santafereños decidieron abandonar el compromiso antes que vestirse de cortos, mojarse y jugar.

Sin entrar en más detalles, el partido había terminado cerca de la media noche con un marcador de 16 goles para el Sprach contra 12 goles lasallistas. Sobre el papel una digna derrota, pero otro descalabro, al fin y al cabo. Sería bueno llamar al hermano Niky Alexánder para que toque este equipo.

Era hora de irnos para la casa consiguiendo como único resultado un fijo resfriado. Pero antes de eso, nos tomamos la tradicional foto, nos sacamos las fastidiosas pepitas negras de los guayos, le dimos un abrazo al Káiser y le deseamos suerte. Sabemos que, así como Odiseo algún día va a acabar volviendo al lugar del que se fue. ¡Danke Káiser!

 



viernes, 10 de enero de 2020

La pena Máxima

Se diluían los minutos reglamentarios del partido y había mucha tensión por marcar, o incluso por evitar que el contendor lo hiciera, el nerviosismo del plantel obligaba a tener cautela, cada pase era medido con precisión, rifar la pelota no estaba en los planes de nadie, no era momento para hacer jugadas insulsas, ni túneles, ni fintas, ni mucho menos se podía pensar en desordenar las líneas, había mucho en juego y ante cualquier asomo de duda todo se iría al traste.  El aviso del fin de este capítulo se escuchaba desde la tribuna, era el verdugo con la cara pegada al alambrado quien nos anunciaba que la instancia más dramática del cotejo había llegado…
Adivine el pasaje
Este es el epílogo de uno de los partidos que tuvimos la oportunidad de disputar con el equipo LHEMI en las ya tradicionales canchas de Compensar el pasado lunes festivo del 6 de Reyes de 2020. Pues sí, un año más que seguimos jugando al fútbol, continuamos con esta hermosa tradición de reunirnos entre amigos para cascarle a la pecosa con más ganas que físico evidentemente, pero con la misma pasión de siempre. 

Uno de los principales artífices de lograr esta hazaña, la de reunir a los lasallistas en cada convocatoria, es el joven Káiser, quien a través del grupo de WhatsApp nos informa sobre la logística previa a los partidos. De este modo logró que para este fincho, defensor, Anés Chavo, Marioñu, Jancker, Checho y Dj Pinilla respondieran al llamado futbolero.  A pesar de algunas bajas sensibles, había equipo para dar la batalla contra los aspirantes a dominar la lengua de Friedrich III. 



El empate se había consumado. Los nefastos penaltis definirían el equipo que seguiría en cancha, pero a diferencia de otras competiciones, el formato usado sería tiro y tiro hasta definir el ganador, algo así como Irán y Estados Unidos lanzándose misiles.  El primero en cobrar estaría a cargo del infalible Marioñu quien taponeó a la derecha del arquero para poner el 1-1, luego vendría el Chavito para el 2-2, Jancker para el 3-3, todo esto mientras nuestro portero intentaba desviar sin mucho éxito los penales del adversario.

El penalti parece fácil, pero anotarlo es cada vez más difícil. La inexperiencia, la presión, pero sobre todo los nervios juegan en contra del pateador. Es injusto pero emocionante, no en vano muchos campeonatos que se han definido por esta vía han sacado las lágrimas de los fanáticos. Acá en este blog sí que sabemos de eso.

De momento era Anés quien marcaba el 4-4 en la definición. Una tanda que parecía eterna bajo el sol canicular del medio día capitalino.   Pateó el rival y marca el 5-4, la situación se ponía tensa, se venía el cobro definitivo para seguir jugando.
Tomando un sorbo de agua y acicalándose su cabellera naranja, el venido de Melmac pidió el cobro, no dudó en segundo en poner el balón en el machón blanco del penal, estaba realmente decidido, tomó carrera, pateó… y ¡Falló!  Todo estaba consumado, sólo restaba abandonar cabizbajos el gramado lamentando lo sucedido.

El nuevo papá
Penaltis  errados en la historia, en momentos definitivos, hay muchos. Todos dolorosos para el equipo, pero nada se compara a cargar el farolito de quien lo pierde. Esta vez le tocó a él. No hubo lío, el profe chechirris  se fue a sacudir de ese momento cruel bebiendo con sus amigos unas  polas Andina, luego se iría tranquilo para su casa porque para él siempre brillará su Sol… la pequeña Sol Torres Barbosa.


miércoles, 4 de septiembre de 2019

Regresos inesperados

No era un festivo más para jugar fútbol. Esta vez era sumamente especial para aquellos que nacimos en estos andurriales. El 7 de agosto de 2019 se celebraban los 200 años de la independencia de Colombia, y lógicamente los lasallistas no perderíamos la ocasión para reunirnos en torno al cuero y así rendir un homenaje a los Lanceros, no al desparecido equipo de fútbol, sino por supuesto a aquellos que lucharon en la Batalla de Boyacá.

Inicialmente esa emotividad fue mas bien tenue, ya que en el preámbulo del partido, las cosas no pintaban muy bien. Ya se ha vuelto costumbre que las convocatorias a través del WhatsApp reciben una tímida ojeada y una escasa acogida. Las confirmaciones a la cita futbolera van apareciendo sobre la hora, lo que dificulta la organización del mismo. Por esa razón, desde la sala de redacción de este sombrío blog, solo tenemos palabras de agradecimiento para el Káiser Romero por esa persistencia para tratar de juntar a estos adultos cada vez menos jóvenes.

De cualquier modo, la hora del juego se aproximaba y por supuesto se daba inicio al ritual de los saludos en la pequeña jardinera de ladrillo que hace las veces de gradería. Estaban los rivales y los lasallistas hablando, riendo y al mismo tiempo sacando de sus mochilas toda la indumentaria requerida para vestir de cortos en la cancha 3 de Compensar.

Mientras algunos jugadores ya calentaban sobre el gramado, se veían llegar a lo lejos y con paso presuroso varios conocidos, dentro de los cuales destacaban las siluetas de Limburguer y Jancker, dos apariciones sorpresivas, pero sobre todo fantasmagóricas para este último.

Los jugadores de este festivo
Eran dos regresos inesperados, que se convierten en un enigma. Por un lado, se cree que el amazónico profe Chechirris se encontraba en Bogotá para participar con FECODE en uno de los ya tradicionales paros de maestros. Por el otro, se comenta que Jancker o alias Gasparín con un paso breve por la tierra del Tío Sam, estaba de vuelta debido a que temía ser víctima de un tiroteo por parte de algún psicópata cuando estuviera en un Wallmart: “Thanks, I`m just looking”.

De vuelta al partido, y para la alegría de la gente, llegaron finalmente para el equipo LHEMI: defenzor, Marioñu, Chavito, Checho, Jancker y el arquero 
Sobre el papel un buen equipo para afrontar a los adversarios. Pero en la realidad fue un papelón. No hubo coherencia como equipo, el desempeño fue muy discreto en la ubicación táctica sobre todo en los primeros quince minutos de la contienda.  Pero esperen, esta vez no fue un partido clásico entre dos equipos, debido al gran número de asistentes, se tomó la decisión de armar 3 conjuntos y jugar el famoso “Rey de Cancha”, es decir que el equipo que anotara un gol conservaba el derecho a seguir jugando mientras el rival iba rotando.  

Así se iba la primera hora de juego para los lasallistas, entre más pena que gloria. Y si, decimos primera hora, porque debido a las influencias del Káiser se logró alquilar la cancha número 2 que estaba disponible para seguir cascándole a la pecosa.  

Ese gramado tenía una particularidad, el caucho expuesto al sol estaba putamente caliente, era como andar por brasas en cada paso que se daba. Un hervidero que fue espantando a defenzor y Marioñu, quienes abandonaron el juego con un tímido despido hacia sus compañeros.

Los demás, que no tenían compromisos con sus cónyuges, si aguantaron esa mañana bochornosa bajo el sol canicular, el piso más caliente que cojín de mulero y un partido para el olvido. Lo mejor que se podía hacer era ir por unas polas frías hasta que cayera la noche. Obligación que el profe Checho y los lasallistas Chavo y Jancker no podía evadir. Hombres heroicos que también cumplieron con el país, todo gracias a su independencia…
Checho y la cerveza, una relación intermunicipal


martes, 14 de mayo de 2019

Dussán y Beltrán: ¡Faltones!

A finales de los años 90 del siglo pasado un grafitti se tomó muros y fachadas del occidente de la ciudad de Bogotá. Noche tras noche, gracias a la oscuridad y soledad de las calles capitalinas se multiplicaba por doquier,  era una extraña e incomprensible frase de autoría desconocida.

El más notorio de estos textos abstractos estaba ubicado en una extensa pared de ladrillo sobre la avenida Boyacá con Avenida Eldorado, donde hoy se encuentra una famosa cadena de supermercados por membresía.

Lo recuerdo claramente, ya que era una ruta habitual hacia mi hogar, y la mayoría de las veces pasaba justo por ahí, mirando a través de la ventana de las busetas las calles y las viñetas urbanas que se me grababan en la meoria sin comprender muchas veces su significado, como aquel grafitti de grandes letras coloridas que rezaba: “Dussán y Beltrán faltones”.

Esa misma frase estuvo expuesta por mucho tiempo en fachadas, portones y paredes, como un recordatorio a dos sujetos sin rostro, pero de sonoros apellidos que eran unos tipos faltos de palabra, sin compromiso, que socavaron la confianza de alguien, era una especie de dedo acusador para exponerlos al escarnio público.  Nunca sabremos de que se trataba, el tema hoy en día sigue siendo un misterio sin descifrar.

$50.000 pesos costó el alquiler de la cancha

Así como también ha sido una incógnita por qué no se ha podido volver a reunir al equipo LHEMI en el gramado. Primero se dio una fallida convocatoria futbolera para la semana Santa. Luego, el Káiser Romero decidió apartar cancha para invitarnos a jugar el miércoles 1º de mayo, y de esta manera limar asperezas con sus amigos lasallistas; no obstante, éstos un tanto oscos le respondieron con una negativa, arguyendo distintas excusas.

Jancker en medio de un grupo de "alemanes"

La cosa pintaba realmente mal, pero sin darse por vencido ante el desagravio masivo, el Káiser consiguió invitar un número decente de jugadores entre estudiantes, profesores y empleados del Sprach Institut.

Entre ese grupo de teutones, solamente un lasallista respondió al llamado. Se trataba de Jancker, quien llegó con la pelota debajo del brazo para la alegría de la gente. De esta manera ya solo quedaba ponerla a rodar y jugar fútbol en esa mañana calurosa.


Del partido no tenemos mucho que decir, tampoco creemos que los discípulos del hermano Niky quieran saberlo, solo habrá que esperar que para el próximo partido que es en honor a la visita del Patrón, los lasallistas no salgan como Dussán y Beltrán: ¡FALTONES!




lunes, 31 de diciembre de 2018

Boxing Day

Es una tarea titánica lograr juntar al grupo de lasallistas para jugar un partido en diciembre. Ahora bien, pretender organizar dos partidos en ese mismo mes es una utopía.  Los compromisos laborales, las nuevas responsabilidades como padres de familia, el período vacacional y por supuesto las tradicionales novenas bailables, siempre han sido prioridades en el último mes del año.

Por esto, echar un picado en la víspera de Navidad no se contemplaba como una posibilidad, de hecho, los empleados de este blog ya habían bajado la persiana de la oficina para entregarse de lleno a los excesos de la comida y la bebida que trae consigo la temporada decembrina. 

Por todo lo anterior causa asombro y extrañeza que El Kaiser haya conseguido convocar con éxito un partido entre los lasallistas y los ya conocidos alemanes, prácticamente cuando todos estábamos en otros rollos, tal vez ahí enpijamados viendo a Kevin McCallister hacer de las suyas en Nueva York.

"Ya se jueegaaa"

 Jugar fútbol en estas festividades, con Papá Noel a la vuelta de la esquina, es un privilegio que desde 1871 tiene exclusivamente la liga de Inglaterra con el denominado Boxing Day, donde por costumbre la pelota sigue girando, mientras todo el mundo sigue pasando el guayabo.  Se trata de un hermoso regalo que agradecemos todos los fanáticos del deporte más popular del planeta.

Con esos antecedentes y el corazón de gratitud henchido, nos dimos cita el 22 de diciembre en las instalaciones de Compensar, formando el equipo del LHEMI con: Ñoño, defenzor, Chavito, Jancker, Kaiser y Wilches. Si señores, Iván Wilches, el Cachorro de Wall Street, recordado por realizar en segundo hogar un patético calendario posando con escobas para intentar emular a Sofia Vergara y sus sueños del 98. El también conocido como John Cebollas, se reencontraba con sus viejos amigos de colegio después de muchísimos años de ausencia con la excusa de cascarle a la pecosa.
Widget vs. todo el equipo rival
En la vereda de enfrente, estaba el mismo rival de los últimos partidos. Salvo que en esta oportunidad contaban con nuestro arquero DJ Pinilla, quien sin mediar palabra optó por atajar para los alemanes, renegando de los suyos, así como si se tratara del despreciable de Navarro Montoya.   
DJ Pinilla tapando para los alemanes
A pesar de esa cachetada, los lasallistas no se amilanaron, más bien  empezaron a tocar el esférico con gran habilidad, hacían circular la pelota, utilizando al Chavito como líbero para distribuir el juego desde zona posterior. Todas las piezas lucían aceitadas excepto defenzor, que corría tímidamente detrás del balón agarrándose sus partes nobles, digamos como si estuviera haciendo el paso de Michael Jackson en "Smooth Criminal". Bastaron cinco minutos para que esa extraña condición le impidiera continuar en el gramado. Luego nos enteraríamos por el informe de la doctora Juanita Sandoval de Allianz, que se trataba de una Balanitis o una hinchazón del glande que haria recordar la cabeza de Rodrigo Copetran, eso sí, sin darnos más detalles de donde el paciente pudo adquirir ese grotesco factor infeccioso. Esa evidente impotencia, -la de verlo abandonar, por supuesto- fue aprovechada por Limburguer, para ocupar su lugar dentro del equipo lasallista. 

de Izq a Der: Chavo, Kaiser y POTUS
Como atacantes se ubicaron dos viejos conocidos, el cachorro Wilches y el mencionado Limburguer, quienes armaron una dupla interesante que logró marcar algunos goles. Se elogiaron mutuamente por el aspecto físico, al punto que celebraron una anotación al mejor estilo de Caniggia y Maradona. En fin… 

Con un partido controlado y una diferencia de tres goles, los del equipo LHEMI se relajaron. La parte cómica del partido la puso Ñoño que, al tratar de dominar la pelota, esta se le fue larga y tuvo que agarrarla fuera del área, lo que generó un tiro libre indirecto. El rival elaboró un laboratorio tan patético que nos hizo recordar al recinto homónimo del Hermano Miguel. Sin embargo, el remate del contendor se metió tímidamente en la portería ante el asombro y la risa de nuestros jugadores. 
 
Esas evidentes muestras de poco profesionalismo con el que se estaba afrontando el partido, hicieron mella en la barra brava local, los cuales se acercaron al alambrado de occidental para apretar a los lasallistas.  Los Rosalbinos del Tablón, como se hacen llamar, lanzaron improperios subidos de tono:  ¡Cebollín! le gritaron a Wilches; ¡Yunque! Al Kaiser; al profe Checho no lo bajaron de cabeza de incendio; a Jancker le dijeron ¡Gasparín! Le recordaron al Chavito el gol de Henry Rojas. Estaban verdaderamente enojados. Todo esto antes que la fuerza policial hiciera presencia para desalojarlas y llevarlas donde sus progenitoras. 

El rival nos había tomado ventaja en el marcador, los aficionados lucían irritados y la noche se cernía oscura y fria. El panorama era desalentador, pero solo el amor propio y el talento podía revertir esa situación. Era hora de sacar la casta, un Chavito renacido hizo gala de su juego y se echó el equipo al hombro para empatar con un potente remate de pierna izquierda. Había con que seguir de largo.

Wilches, lució inspirado haciendo alarde de su profesión, presionaba al rival corriendo todas las jugadas como si estuviera en una subasta en la Bolsa de Valores.  ¡Una fiera!  

Jancker, una gota de talento, una gota borrosa la foto
Limburguer desperdigando testosterona en la media cancha, metiendo en todas las jugadas, vociferando como Donald Trump.

Jancker, a pesar de que no tuvo un juego destacado, metió un gol, hizo un par de asistencias notables con su pie gotoso y realizó algunas interceptaciones que harían deleitar a los miembros de DAS.

El Kaiser con su característica gambeta siempre generó peligro cayendo por las bandas, el enganche y el remate cruzado fueron su firma del gol.

defenzor, pronta recuperación. Gran aporte en la tribuna para esta entrada. 

La portería estuvo más segura que con Pedro Pulgarín, por eso Ñoño fue prenda de garantía para asegurarnos que las postrimerías del partido el rival no iba a descontar los dos goles de diferencia con el que terminó la pizarra.
John Cebollas pisando el area
Los minutos finales se consumieron rápidamente bajo la sombra del crepúsculo bogotano, donde ya se tornaba difícil seguir con agudeza el desplazamiento del balón. De repente ingresó la encargada de la cancha y da por terminado el partido. Es el final del tiempo, aunque de verdad queremos seguir jugando, somos tercos de corazón a pesar de que nuestros frágiles cuerpos ya cercanos a la mediana edad sólo quieren desgonzarse para descansar. Hemos ganado 9-7 y nos vamos felices.

Como balance podemos decir que estuvimos alejados de las canchas gran parte del año, pero a pesar de todo tuvimos un cierre espectacular, disfrutamos de grandes cotejos estos últimos meses, y en definitiva es lo que nos da esperanza para seguir juntándonos en el año 2019. Es una hora en un vaso de agua, pero nos ha quitado muchas veces la sed. ¡Gracias a todos!
¡Feliz Año 2019!

Por lo pronto, están cordialmente invitados para la segunda (¿última?) edición de Pañales X Pola, evento que se llevará a cabo el 12 de enero en el Bosque Popular para celebrar la llegada de Mafe Castellanos, una de nuestras próximas lectoras de este jocoso blog.



 ¡Los esperamos agonías!

lunes, 10 de diciembre de 2018

Jugando Fútbol en la casa de Blanka

Cientos de horas acumuladas sentado frente a la consola del Súper Nintendo, tal vez tratando de escapar de la monotonía de los deberes escolares, habían logrado forjar muchas habilidades en los incipientes videojuegos de la época.
Los preferidos, sobra decirlo, eran International Superstar Soccer Deluxe y FIFA 97. Juegos de fútbol realmente básicos, pero con una experiencia de simulación notable tanto en consola como en computador. Éramos felices con tan poco.

Si bien es cierto que los juegos de deportes fueron los favoritos, otros tantos como los de lucha fueron un increíble descubrimiento. Cascarles a los amigos por medio de personajes ficticios era una sensación placentera, como suponemos sentía Mc Gyver al entrar en una ferretería. 

Fue entonces que el reconocido Street Fighter se convirtió en uno de los preferidos de este servidor. Este videojuego fue una creación de la compañía japonesa Capcom, quienes inspirados en la coyuntura de la Guerra Fría, hasta entonces una fuente inagotable de series, películas y juegos lograron desarrollar un novedoso producto. Sin embargo, no es propósito de este blog recordarles las extensas clases de Sociales del profesor César Lozano en el cada vez más lejano 1998.


En días recientes, cuando me encontraba en el exuberante Amazonas realizando diversas actividades, que serán ampliamente relatadas en otra entrada; se me informó que por fin había llegado el transfer desde la Capital de la República, el cual me habilitaba para jugar como extracomunitario Lasallista en el equipo Jungla Motos, propiedad del Patrón. Si, el mismo que cada mañana como un sagrado ritual estira su mano hacia las partes nobles de sus empleados, para preguntarles como están de tripa.

El partido de fútbol 5 es un tradicional evento local que se lleva a cabo todos los martes en la noche y que tiene como rivales a dos de los almacenes de repuestos para motos más reconocidos de Leticia, el gigante COMERCO y el emprendedor Jungla Motos.  Un encuentro que por donde se le mire es cada vez menos amistoso. 
Al subir a la oficina para refrescarnos con el aire acondicionado y con una gélida gaseosa de guaraná, nos sentamos junto al Patron para elaborar la lista de convocados y del quinteto inicialista que llevaría en sus hombros la responsabilidad de mantener el invicto frente a los vecinos. 
Al caer la tarde, contemplando con mis ojos el embarcadero de la ciudad de Tabatinga, se me ocurrió dejar volar la imaginación y hacer un ridículo símil. Pensaba en ese videojuego de mi adolescencia y lo asociaba con el partido que estaba a escasas horas de empezar. Sería una batalla épica en la cuenca del río Amazonas, así como lo hacía Blanka. Esa peliroja bestia mutante de Street Fighter que tenía como hogar un palafito junto a un enorme árbol en donde se enrollaba una intimidante anaconda.  Ahí me encontraba para hacer respetar ese escenario que tantas veces vi a través de la consola.
Leticia!
Luego de semejante engalochada, pienso yo, producto de los medicamentos que me fueron suministrados para contrarrestar los efectos de la Hiperuricemia originador de la crisis gotosa que me afectaba el pie izquierdo, nos dirigimos velozmente en la camioneta Duster Oroch también propiedad de El Patrón para cumplir la cita con el dios redondo.

El primero en arribar había sido como no, el profesor Checho, personaje muy popular en todo el trapecio amazónico por su peinado al estilo Donald Trump, sobra decir que es un asiduo visitante de los bebederos tripartitos para relajarse de sus funciones como docente y repartidor de Rappi.

El desfile interminable de motos en el improvisado parqueadero del negocio de las canchas sintéticas hacía prever que nadie iba a faltar para la hora del partido. Es un ritual semanal al que asisten religiosamente, y esta vez no iba a ser la excepción, por eso se decidió a último minuto autorizar un 6 vs 6.

El equipo Jungla Motos con sendos petos amarillos, formó con: Juan, Rosby, el mecánico y los lasallistas Checho, El Patron y Jancker.   El rival bajo las órdenes de Tico, saltó a la cancha integrado por los empleados de COMERCO. 

De entrada, me sorprendió el alto nivel de juego y la incesante movilidad, todo esto a pesar de la altísima humedad que nos acompañaba a esa hora de la noche.  Como fiel representante de los cachacos, el clima de la selva tropical me fue fundiendo sin piedad.

El marcador no se mueve en los primeros 10 minutos, es evidente que los contrincantes se conocen a fondo. En una jugada aislada, el Patron rompe el celofán como es costumbre, un fortísimo remate fuera del área que pone a celebrar a los de Jungla.  Como una buena pelea de pugilistas, el rival a continuación marca el empate, Jungla responde con gol de Checho y sin darnos cuenta empareja Comerco.  Un toma y dame que no da descanso.

Mi pie izquierdo ya no da más tregua debido a la crisis gotosa, cada vez que intento correr me duele profundamente, así como a los santafereños les lastima el #HenryRojasDay  Por eso me ofrezco para ir al arco para de algún modo ayudar al equipo, para mi sorpresa no lo hago del todo mal y salvo algunos goles.

Con poco más de quince minutos para el fin del partido sacamos ventaja 5-4 y la victoria parece estar cerca.  El Patrón ordena sus fichas y decide que los últimos diez minutos yo debo estar en cancha y no salir huyendo como Fernando Gago en la final de la Copa Libertadores.  Le hago caso a pesar de mi negativa, intento jugar cojeando para hacer algo de estorbo para no desentonar, pero es infructuoso, me cuesta hacer un simple pase. 

De reojo veo el marcador electrónico y el gol de diferencia se mantiene, restan 2 minutos y 50 segundos, deseo con ansias que suene la chicharra y se termine este encuentro. Pero estoy condenado a ser protagonista. Un balón enviado por el arquero rival, fruto del desespero de luchar contra el cronometro es disputado en las alturas por 4 jugadores, dos atacantes y dos defensas dentro de los que me encuentro, intento rechazar con la cabeza para enviar el esférico a un costado, pero el balón rebeldemente golpea mi sien derecha con rumbo hacia nuestra portería, el arquero descolocado no puede corregir su posición y la pecosa infla la red para alegría de los jugadores de Comerco.  Un empate que emputa.  No hubo tiempo para más y se sella el marcador en 5 iguales. Me invade una mezcla de rabia, dolor y decepción.




Camino a casa el Patrón me dice en tono irónico y burlón, que para que no me siga jodiendo la gota, no me va a dar más calabresa congelada… Yo sonrío tímidamente mirando hacia un costado por la ventana de la camioneta, quiero llegar y descansar, pero una pregunta desafiante me devuelve el ánimo: ¿Perrito, ahorita echamos una horita de Play?  Le respondo que sí, que lo voy a atender como siempre.  Otra vez ahí sentado frente a una consola de videojuegos.

"Blanka" la inspiración capilar de Chechito


viernes, 23 de noviembre de 2018

Varados

Es de público conocimiento que este blog tiene que ver casi exclusivamente con los temas correspondientes a nuestros partidos de fútbol, y por supuesto a las apuestas de marcadores en línea, que realizamos cada vez que existe un evento orbital o continental.


Sin embargo, como si de una dictadura se tratara, hemos decidido sin objeciones, ceder en esta oportunidad este espacio futbolero, para llevarles a ustedes una historia, que sin duda se encuentra dentro del ranking de las más graciosas anécdotas deportivas vividas por el grupo de redactores de esta bitácora de amigos del LHEMI.


Sin más preámbulos, empezamos.


Uno de los grandes distractores y focos de entretenimiento de la sociedad colombiana durante la primera década del siglo XXI, fue sin lugar a dudas, la transmisión en vivo del Campeonato Mundial de Fórmula 1 de la FIA.  Un evento de importancia mundial, que por más de 50 años había pasado prácticamente desapercibido en nuestro país, hasta el surgimiento de la figura de Juan Pablo Montoya como animador y protagonista de una disciplina, digamos de élite.


De esta manera y como es costumbre en nuestra cultura esnobista, nos vimos repentinamente involucrados en el mundo del automovilismo. Por esta razón, pasamos a hablar con fluidez sobre boxes y pole position, a criticar a los ingenieros de la Ferrari, y a debatir sobre la aerodinámica de los alerones.  En fin.


Como era apenas lógico, defenzor y Jancker, jóvenes estudiantes universitarios, con escaso poder de discernimiento, fueron presa fácil de dicho fenómeno colectivo. Sus fines de semana, tradicionalmente destinados a ver fútbol al por mayor, desde el ascenso argentino hasta el Calcio italiano, ahora se verían abocados a incluir la Fórmula Uno, dentro de la parrilla de televisión de sus hogares.


En algún tiempo, luego de un cúmulo de sin sabores apoyando al bogotano al mando de los coches de las escuderías Williams y McLaren, la pasión decaería notoriamente, así como el que abandona a lo que no se lleva verdaderamente en el corazón.  Podríamos decir, que se volvieron unos santafereños del Grand Prix.


Para el año 2008, Jancker en medio de su habitual aburrimiento, se entera por algún medio de comunicación que uno de los grandes corredores de todos los tiempos, el finlandés Mika Hakkinen estaría de visita en Bogotá para una exhibición callejera.


En efecto, Hakkinen vendría a estos andurriales para hacer parte de la campaña “Pacto por el consumo responsable”, evento organizado por la marca de whisky escocés Johnnie Walker con el fin de promover en el mundo la ingesta moderada de bebidas alcohólicas.   Sobra decir que diez años después, los resultados muestran que esta noble iniciativa no tuvo ninguna acogida dentro del grupo de Lasallistas.


Sin perder mucho tiempo, Jancker y defenzor se comunicaron por medio del teléfono fijo para comentar la noticia. Con hora y fecha definida, decidieron sin dudarlo que se irían para el Parque de la 93 para lograr ver de cerca un monoplaza de la fórmula 1 con el rugir poderoso del motor rodando por las maltrechas calles de la ciudad.


A decir verdad, no había nada más que hacer, el evento era gratuito y se convertía en una válvula de escape en tiempos de desempleo rampante, de pocas monedas en los bolsillos y de conflictos personales asociados con la escasez.


Pero esto no importaba. Se trataba de una oportunidad única para estar en un exclusivo sector, rodeados por personalidades de la farándula criolla y por el infaltable Frady.  Sí, Jhon Frady Gómez, el colombiano que más ha robado cámara en los noticieros con una bandera de Colombia en la visera de su gorra.  




FINAL LAP


El día señalado comenzaría con el ambiente típico que se percibe en la previa de un concierto. Jancker y defenzor se encontraron en el Mc Donalds que quedaba sobre la carrera 15, se saludaron efusivamente y caminaron en búsqueda del mejor lugar posible.


Dos horas pasaron desde que se acomodaron junto a las vallas de protección, hasta que se dio la largada del dos veces campeón del mundo a bordo de un auto Caparo T1, un biplaza en el que alcanzó a dar tres sendas vueltas al improvisado circuito.


Primera sorpresa. No era propiamente el vehículo F1 que estaban esperando, era más bien un auto poderoso, pero de la categoría de turismo.  


Segunda sorpresa. Cerca de 13 personas fueron escogidas para acompañar al nórdico como copilotos del show, sin embargo, sólo dos lo consiguieron, se trataba del ex alcalde Samuel Moreno y del ex comandante de la Policía, Rodolfo Palomino. ¿La razón? Pues el bólido se varó de repente. Al parecer estos siniestros personajes lo salaron, al punto que los miembros del personal técnico, atónitos por tan extraña falla, decidieron llevar el Caparo a un taller en el barrio 7 de agosto para una tecnomecánica.  Las rechiflas por parte de los lasallistas no se hicieron esperar.


Tercera sorpresa. Con la evidente falla del auto de exhibición, el grupo de periodistas, actores y políticos que hacían fila para subirse detrás de Hakkinen como pasajero en mototaxi, tuvieron que quedarse con las ganas de experimentar la adrenalina de la velocidad.  La indignación por parte de quienes aquí relatan fue evidente, esperaron toda la tarde para conformarse con ver cuatro miserables vueltas. ¡Mono Hijueputa! Se les oyó decir como si su tímido reclamo lograra ser escuchado por el piloto. 


Para su asombro, minutos después, el doblemente campeón del mundo, en un gesto de gallardía decidió darle un final decoroso a la tarde, continuando el show a bordo de un Pace Car Mercedes Benz descapotable, sacando la mano y saludando a la concurrencia.


Al finalizar el evento, defenzor y Jancker se despidieron en un paradero de buses, no hablaron mucho entre ellos tal vez pensando que ellos mismos se encontraban como ese Caparo T1. ¡Varados!