martes, 2 de julio de 2019

Un partido más


Topo esta en Colombia y aprovechamos que es festivo para jugar con él.


Todos los esperamos, pero nada que aparecer el último en llegar soy yo, el partido ya se juega 4 contra 4. Los rivales, los de siempre. El LHEMI forma así:
  • En el arco: Ñoño (3)
  • Defensa: Marioñu (6)
  • Volante: Chavo (6)
  • Delantero: Javier (6)
  • Suplente: defenzor (5)
Es raro dar la alineación sin contar con Jancker, quien ya esta fuera del país, pero también es de regocijo que los hermanos González vuelven a jugar juntos como cuando eran unos niños en Engativá. El partido es parejo, pero al pasar los minutos el equipo liderado por el Kaiser(7) se va montando en el marcador, el LHEMI no encuentra su futbol. Con una diferencia en el marcador de de 5 goles, me dejan entrar para equilibrar un poco, como si mi aporte significará algo.

El rival parece que esta jugando la final del mundo, la disputa de los tiros de esquina es exagerada, a nosotros nos interesa seguir el ritmo al principio, pero después nos aburrimos. Lluvia de goles por los dos arcos y un furioso aguacero de 10 minutos mientras jugamos, en estos años de este blog, es la primera vez que jugamos bajo una lluvia tan intensa como esta, no nos deja ver.

El arquero rival se destaca como la figura del partido, saca balones imposibles y a quemarropa, Marioñu y el Chavo lo intenta de todo tipo de formas, pero siempre encuentra oposición por parte del cancerbero. pero no es invencible, en una el chavo gira sobre su propio eje, dejándolo totalmente sorprendido, y con la punta del zapato alcanza a golpear el balón mientras cae, venciéndolo finalmente. Yo también me apunto uno, después de una gran habilitación de Marioñu.


El equipo hace mucho esfuerzo por empatar, pero hoy no es el día de Ñoño, responde con las manos pero no con los pies, regala balones y se come goles, nosotros tampoco ayudamos, botamos dos goles hechos en tiros de esquina, nuestra definición es paupérrima y físicamente nos superan, un partido para el olvido, pero no nos reprochamos en serio, al fin al cabo es el partido de regreso a las canchas de todos, de nosotros contra nuestros rivales, de saber que en el próximo festivo vamos con sangre en el ojo.

Al final llegó El Topo, no lo vemos hace 8 años, atrás queda el partido, vinimos a verlo y acá esta con nosotros por lo menos un par de horas.

domingo, 2 de junio de 2019

“Este día es tuyo y mío”

Hace unos días les envié un video sobre el día del futbolista (14/5), en el cual se resumía ese amor que tenemos a jugar futbol, donde sea y con quien sea, y si es entre amigos, mejor.


La visita del Mono a Bogotá nos brindó la oportunidad de celebrar ese día jugando, y ya no contra los alemanes que han llenado las entradas de este blog durante años, esta vez juntamos 10 entre nosotros mismos, los del LHEMI.

El partido es a las 8 PM en Grama 63. Un nuevo destino gestionado por Ñoño, quien a pesar de la perdida de su querido abuelo, estoico y valiente fue el primero en llegar y cumplir esa cita con nosotros, con él mismo. (¡Gracias Lumi!)

A las 7 PM arrancamos a destapar las primeras botellas de cerveza mientras llegaba el homenajeado. La previa del partido revivió viejas heridas de partidos pasados y de paso, se le matoneó al Chavo por su camiseta roja en Pañales x Polas. Finalmente llegó el Mono, se tomó una cerveza y empezó a calentar. Era un hecho, un día histórico para este blog, después de su lesión del 2017, volvía a jugar con nosotros.
Es hora de conformar los equipos, nos hacemos unos a un lado y listo, nadie escoge, pero no hay duda de que todos quieren tener al Patrón de su lado. Finalmente, los equipos se distribuyen así:
  • Celeste: Ñoño, Marioñu, Mono, defenzor y Jancker
  •  Verde: Chavo, Anes, John Cebollas, primo de Ñoño y primo de Mono
El equipo Celeste arranca con todo, la idea (fallida) es imponerse en el marcador desde el inicio, el dominio del campo es evidente, es un placer volver a jugar todos juntos. La noche es muy fría y el único que hizo entrada en calor fue Mono, los demás tratamos de tomarle el ritmo.

El partido es confuso para mí, me he tomado 6 cervezas y no tengo muy claro lo que pasa. Sorpresivamente, aparece Nelson, está en la esquina esperando la oportunidad de entrar, el partido es relativamente parejo y por eso impaciente nos mira sin decir nada. Finalmente, los Celestes nos vamos encima del marcador por varios goles, así que entra para los verdes. Se quiere equilibrar el juego, no funciona, la balanza se voltea nuevamente.

Ya van 30 minutos de partido, está tapando Widget para los verdes y de repente, Mono suelta un taponazo, el balón viaja a media altura y el CEO de WEIA se atreve a meterle las manos, se las dobla, se queja y llora, tendrá que jugar todo el resto del partido con la mano torcida en homenaje a Villalobos, la gente en la tribuna se pregunta si hasta ese día llegó su carrera en el golf amateur.

Se viene la respuesta de los verdes. Chavo lleva la pelota cerca al área y cuando entra, le cometen penal Los verdes tendrán la oportunidad de anotar un gol más. El mismo amante de las verduras, toma la pelota y la ubica. Toma distancia y en lugar de picarla como los clasudos intenta definir con fortaleza, Ñoño brillante, post-operado, ataja el penal, la tribuna y sus compañeros se exaltan de la emoción, pero se quedan paralizados, el Chavo no lo piensas dos veces y la manda a guardar recogiendo el rebote.
Es un partido de ida y vuelta. Otra vez el Mono patea fuerte desde mitad de cancha, el balón busca la esquina alta del costado izquierdo de la cancha, todos miran la trayectoria del balón, es muy rápido, yo no lo alcanzo a ver, deben ser las polas. Chavo y Anes  se me acercan y me preguntan, porque no le metí la mano al balón. Resulta que soy el arquero del equipo verde ahora, no se que contestarle. Sacamos de mitad y por fin reacciono, que golazo que me metió, solo puedo levantarme el peto verde y dejar ver debajo el celeste, casi celebro con mis excompañeros, soy el Mauro Zarate de hoy.

El partido termina con victoria para los celestes en el ultimo instante, pero esta vez el resultado es lo que menos importa, sigue un tercer tiempo con un petaco de cerveza, muchas historias y risas, y caminar por las calles a la madrugada como cuando éramos jóvenes.
PD: Según el Chavo, la victoria es para los verdes con gol de Wilches en el ultimo minuto,yo no creo, pero pues yo estaba borracho. ¿Alguien se acuerda que paso?

martes, 14 de mayo de 2019

Dussán y Beltrán: ¡Faltones!

A finales de los años 90 del siglo pasado un grafitti se tomó muros y fachadas del occidente de la ciudad de Bogotá. Noche tras noche, gracias a la oscuridad y soledad de las calles capitalinas se multiplicaba por doquier,  era una extraña e incomprensible frase de autoría desconocida.

El más notorio de estos textos abstractos estaba ubicado en una extensa pared de ladrillo sobre la avenida Boyacá con Avenida Eldorado, donde hoy se encuentra una famosa cadena de supermercados por membresía.

Lo recuerdo claramente, ya que era una ruta habitual hacia mi hogar, y la mayoría de las veces pasaba justo por ahí, mirando a través de la ventana de las busetas las calles y las viñetas urbanas que se me grababan en la meoria sin comprender muchas veces su significado, como aquel grafitti de grandes letras coloridas que rezaba: “Dussán y Beltrán faltones”.

Esa misma frase estuvo expuesta por mucho tiempo en fachadas, portones y paredes, como un recordatorio a dos sujetos sin rostro, pero de sonoros apellidos que eran unos tipos faltos de palabra, sin compromiso, que socavaron la confianza de alguien, era una especie de dedo acusador para exponerlos al escarnio público.  Nunca sabremos de que se trataba, el tema hoy en día sigue siendo un misterio sin descifrar.

$50.000 pesos costó el alquiler de la cancha

Así como también ha sido una incógnita por qué no se ha podido volver a reunir al equipo LHEMI en el gramado. Primero se dio una fallida convocatoria futbolera para la semana Santa. Luego, el Káiser Romero decidió apartar cancha para invitarnos a jugar el miércoles 1º de mayo, y de esta manera limar asperezas con sus amigos lasallistas; no obstante, éstos un tanto oscos le respondieron con una negativa, arguyendo distintas excusas.

Jancker en medio de un grupo de "alemanes"

La cosa pintaba realmente mal, pero sin darse por vencido ante el desagravio masivo, el Káiser consiguió invitar un número decente de jugadores entre estudiantes, profesores y empleados del Sprach Institut.

Entre ese grupo de teutones, solamente un lasallista respondió al llamado. Se trataba de Jancker, quien llegó con la pelota debajo del brazo para la alegría de la gente. De esta manera ya solo quedaba ponerla a rodar y jugar fútbol en esa mañana calurosa.


Del partido no tenemos mucho que decir, tampoco creemos que los discípulos del hermano Niky quieran saberlo, solo habrá que esperar que para el próximo partido que es en honor a la visita del Patrón, los lasallistas no salgan como Dussán y Beltrán: ¡FALTONES!




lunes, 1 de abril de 2019

¿El último Partido?


Al comenzar ese domingo, se nos presentó una pregunta fundamental: “¿vamos todos al partido, o prefieres quedarte con las niñas en casa?” Una decisión difícil, teniendo en cuenta que habíamos pasado un fin de semana con visita a urgencias en la clínica, por cuenta de un virus que había diezmado el espíritu de equipo de la familia. Sin embargo, como era tradición de todos los puentes donde no viajábamos a Duitama, acompañar a papá era el mejor plan, así que nos armamos de valor, de pedialite y de pañales y salimos hacia Compensar a las 8:15 a.m., esperando tener tiempo para desayunar y poder estar listos para acompañar a papá en su tradicional encuentro futbolístico del LHEMI versus millenals aprendices de alemán.

Como era de esperarse, llegamos muy encima de la hora de inicio, pero afortunadamente nos encontramos con el organizador de los encuentros, el Káiser, quien rápidamente presentó sus credenciales con la “amable” asistente de apertura de canchas y pudieron acceder todos los jugadores aficionados conforme iban llegando. Inicialmente notamos una perturbación en el ambiente, cuando la señorita pidió al Káiser que le dijera el número de su cédula, y frente a su negativa, yo procedí a leerlo, acción que ambos encontraron muy extraña y absolutamente nada risible: como ya es sabido, a un sapo nunca le va bien, y no era la excepción este caso. 

Antes de iniciar la contienda, los asistentes preguntaron si Wilches y el Chavo venían retrasados, pero nos encontramos con la noticia de que sus talentos futbolísticos y gran compañía brillarían por su ausencia. No importa muchachos, los casi-alemanes se ven diezmados por la rumba del día anterior, todavía se puede.

El partido comenzó y a los pocos minutos de que la bola empezó a rodar, Defenzor, Andrés y Defenzorcita arribaron con prisa para poder cambiarse y entrar cuanto antes a la cancha a apoyar al glorioso LHEMI. Silvia advirtió que no conocía a ese nuevo amigo de su papá, refiriéndose a Defenzor, cuyo cambio look la tomó por sorpresa, quien ahora, según algunas versiones, es la viva semblanza del trágicamente desaparecido reguetonero “Legarda”. Junto con Defenzorcita pudimos darle la tranquilidad a Silvia de que efectivamente era el medio campo de toda la vida, el querido y recordado Defenzor de siempre.

Rodilla de defenzor tras el penalty no pitado por Oscar Julian Ruiz
La portería del LHEMI se resguardaría con Lumi, quien recibía y despachaba desafiantes lanzamientos del equipo barbudo, mientras Jancker y Mario recuperaban la pelota y subían al arco contrario a demostrarles a los contendores que no hacían falta piruetas parecidas a las de capoeira para anotar tantos y llevar la ventaja del partido. Incluso el arquero fue llamado en algún momento “Chilavert”, en honor al legendario y polémico arquero del Velez Sarsfield, atacando a los menudos y ágiles estudiantes del Sprach quienes reaccionaron con un contragolpe que puso en aprietos al osado arquero, siempre respaldado por las acciones defenzoras de Carlitos. Las gradas retumbaron cuando los goles del LHEMI sumaban, por cuenta de un túnel fantasmagórico obra de Jancker y sus complicadas estratagemas. 

Sin embargo, los oponentes se sintieron intimidados frente a tanto derroche de fútbol y estrategia deportiva y no tuvieron más remedio que acudir al viejo truco del juego duro y reducción de espacios de gol mediante agresivas atenciones hacia los consagrados jugadores del LHEMI. El juego proseguía, pero se sentía una tensión creciente, y los ataques de ambos equipos subían en velocidad y fuerza, mientras en las gradas nos debatíamos entre los sabores de la grama sintética que comía Sara, y la dificultad que el salto de lazo se presentaba frente a Defenzorcita quien muy entusiasmada seguía intentando superar. La angustia en las gradas llegó a su climax, cuando Silvia descubrió con tristeza pintada de ira que no se puede aprender a saltar lazo en el primer intento y que se necesita practicar y fallar muchas veces para conseguir aquello que se desea. Una dura lección para un alma de tan corta edad, aunque, a decir verdad, es una realidad contundente e igual de imponente en cualquier época de la vida.

El llanto de las pequeñas crecía, así como sus constantes llamados de ayuda al brillante portero del LHEMI, quien junto con Defenzor intentaban educar en la importancia de compartir a sus hijas, mientras luchaban por no recibir un balonazo en la cara o peor aún, un gol. Las circunstancias hicieron que tuviéramos que hacer una salida intempestiva a las instalaciones de Compensar donde encontramos agua para los jugadores y unos alpinitos y gelatinas, necesarios para que los espectadores en las gradas conservaran la calma y evitaran seguir ingiriendo grama sintética. Una vez retornamos a la cancha, se acercaba el final de la contienda y se escuchaban algunos improperios entre jugadores, pero no se entendía bien la naturaleza del conflicto; y aunque queríamos ahondar en el drama que rodaba y volaba tan velozmente como la pelota, el calor del medio día nos hacía pensar que tal vez el final del partido calmaría los ánimos y la deshidratación podría ser una de las causas de las caras rojas y los manotazos que se veían repartir entre unos y otros.  

Pero la hora llegó y aunque algunos salieron de la cancha para finalizar el encuentro, otros prosiguieron el juego a pesar de la llegada de los nuevos equipos de jugadores que empezaron a invadir la cancha, solicitando que el glorioso LHEMI y su ¿derrotado oponente? salieran cuanto antes  s para iniciar un nuevo partido (no tenemos claridad del marcador, nuestra atención se centraba en problemas como el lazo y los alpinitos regados en la ropa). Finalmente, todos pudieron salir a compartir el ¿triunfo? con la furibunda afición, pero el conflicto que podía percibirse en las canchas, se desplazó a las gradas y los lamentos y reclamos empezaron a suscitarse, primero en tímidas voces de desconcierto frente al comportamiento poco deportivo de algunos integrantes del equipo Lasallista, para luego convertirse en una sentencia de muerte a los encuentros futbolísticos que comprenden ya una tradición de amistad para este grupo de aficionados y apasionados por el fútbol que ven en estos espacios una oportunidad para recordar tiempos de antaño donde las preocupaciones eran menos y las razones para compartir sobraban.

La foto de un pasasdo que no volverá
Tuvimos que salir rápidamente, para luego continuar la charla disfrutando de un helado con las pequeñas, pero la conclusión del encuentro (cuyo marcador es un misterio para la afición) es que siempre seremos ganadores de cualquier contienda si seguimos unidos, compartiendo, si nos olvidamos de todo ese drama y observamos los motivos de cada uno con cariño, con el entendimiento que dan las amistades de toda la vida, con ese desenfado de saber que ningún problema ni mal momento es lo suficientemente grande como para impedir que nos riamos de toda la situación, y lo más importante, que conservemos el buen humor para convencer al Kaiser que separe la cancha para el próximo partido, porque en esta familia no nos perdemos un puente en Bogotá con partido del LHEMI en Compensar.

Sofia (única con MBA) y su emoción por debutar en este blog